viernes, 29 de abril de 2011

¿Con quién luchamos?


Un viejo ermitaño, una de esas personas que por amor a Dios se retiran a la soledad del desierto, del bosque o de las montañas para solamente dedicarse a la oración y a la penitencia, se quejaba a menudo de que tenía demasiado trabajo.
Un día una de las personas que le visitó, le preguntó: –¿Cómo es posible que tenga tanto trabajo si está solo en medio de la nada?
El ermitaño contestó: –Tengo que adiestrar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar un asno y domar un león.
El visitante miró alrededor esperando ver algunos animales, pero no vio a ninguno.
–¿Y dónde están todos estos animales? Preguntó.
Entonces el ermitaño le dio una explicación que enseguida comprendió: –Estos animales, están en nosotros, los tenemos todos los habitantes de este mundo.
Los dos halcones, que son mis ojos, se lanzan sobre toda presa, sea buena o mala y tengo que domarlos para que sólo se lancen sobre la buena.
Las dos águilas, que con sus garras hieren y destrozan, son mis manos y tengo que entrenarlas para que se dediquen a servir a los demás y para que ayuden sin herir.
Los conejos, que son mis pies, siempre quieren ir a donde les plazca, huir de los demás y esquivar las cosas difíciles y tengo que enseñarles a estar quietos aunque haya sufrimientos, problemas o cualquier cosa que les cause disgusto.
Aunque es más difícil vigilar a la serpiente, que es mi lengua, porque aunque se encuentra encerrada en una jaula de treinta y dos barrotes, apenas se abre la puerta, siempre está lista para morder y envenenar a todos los que la rodean. Si no la vigilo de cerca, puede hacer mucho daño.
El caballo es muy obstinado, nunca quiere cumplir con su deber. Es mi cuerpo que siempre está cansado y al que le cuesta muchísimo asumir y llevar las cargas de cada día.
Y finalmente  necesito domar al león, que es mi corazón. Él quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es muy vanidoso y orgulloso.
¿Te das ahora cuenta del gran trabajo que tengo?

viernes, 22 de abril de 2011

El águila y la serpiente

En el interior de cada persona se libra una gran batalla.
Por un lado se encuentra el águila que asciende.
Todo lo que el águila representa es bondad y belleza.
Esta se eleva muy por encima de las nubes y aun cuando cae en picada hacia los valles, construye su nido en los riscos verticales de las montañas.
Esta águila se alimenta de esfuerzo y entrega, forma también parte de su menú el sacrificio y las luchas.
Está acostumbrada a soportar privaciones y lleva con hidalguía las pruebas.
Nunca se derrota y está siempre dispuesta a volver a empezar.

Al otro lado de nuestro interior se encuentra la escurridiza serpiente, la víbora de cascabel.
Este taimado y engañoso reptil representa los peores aspectos de una persona, su lado oscuro.
La serpiente se alimenta de los fracasos y caídas de las personas.
La depresión es otro de sus bocados y se justifica a sí misma por su presencia en la masa escurridiza.
Por eso nos enseña a huir y a nunca enfrentarnos a nosotros mismos.
Tiene la facilidad de arrastrarnos a los vicios y suscitar en nosotros nuestros más bajos instintos...

La gran pregunta es: ¿Cuál de las dos ganará la batalla por nuestra vida?

La respuesta es más sencilla de lo que nos imaginamos: ¡Ganará la que más alimentemos!

¿A cuál estás alimentando más?

Si en tu vida toma control el fracaso y la mediocridad que te llevan a eludir constantemente tus responsabilidades...
¿No será que dejaste que la serpiente se enseñoreara en tu vida?

Dios no nos creó para el fracaso, y aunque digamos que ésta nos ha traído muchos sinsabores, también es cierto que nos ha regalado experiencias maravillosas y felices junto a nuestros seres queridos.

¡¡Deja de alimentar a la serpiente y de quejarte de tu propia suerte!!

¡¡Si te caíste, sigue el ejemplo del águila y vuélvete a levantar!! 

sábado, 2 de abril de 2011

Interesante

ASUME LO QUE TE CORRESPONDE, SE RESPONSABLE POR TU PROPIA VIDA

"¿Qué significa esto exactamente?"
    1. Asumir responsabilidad significa dejar de culpar a los demás por lo que te pasa y por lo que sientes. Normalmente culpamos a las personas que nos rodean por lo que no sabemos controlar nosotros mismos, (culpamos al vecino, al jefe, al hijo, o por culpa de la economía, o por culpa de mi madre, mi padre o por culpa de mi amigo, etc.)
Hasta que no comprendas perfectamente que tú y nadie más que tú, determinas tus reacciones emocionales a lo que te pasa en la vida, nunca estarás en control de tu vida. Cuando buscas culpar a elementos externos por lo que te pasa y por lo que sientes, en ese momento pierdes tu poder, te pones al efecto, te pones en el papel de víctima y de esa manera creas tu dolor, te  paralisas y no tomas acciones y entras en depresión.
    2. Asumir responsabilidad tampoco significa  culparse a sí mismo. Sé que esto suena medio contradictorio, pero no lo es. Cualquier cosa que te quita poder o placer te pone en papel de víctima. ¡No te conviertas en  una víctima, culpandote de lo que hiciste o no hiciste en el pasado!.
    3. Asumir responsabilidad significa reconocer que Eres el origen de tus pensamientos y que con ellos creas tus emociones y resultados en tu vida, La mayoría vive culpando a otros seres humanos de su infelicidad, esto es hacerse la víctima, es no tomar responsabilidad por su experiencia, si no tomas responsabilidad nunca podrás sentirte realizado.   
    4. Asumir responsabilidad significa aprender a silenciar la pequeña voz dentro de tu cabeza que anuncia la fatalidad, la falta, la pérdida, etc. La buena noticia es que hay una muy buena y eficaz manera de deshacerse de este tipo de negatividad, por ejemplo, con la constante repetición de pensamientos positivos, tales como..
"Todo está bien” 
"Gracias por todo lo que ya tengo" 
Se van deteniendo los pensamientos negativos con los que te atormentas tu mismo. 

    5. Asumir responsabilidad significa tener claro lo que quieres en la vida y tomar acciones  para conseguirlo. Define bien tus metas, para que trabajes en ellas. De esta manera estarás asumiendo la responsabilidad de tu vida. Ahora bien, lo más importante es aprender a disfrutar el proceso, el camino hacía la meta.

    6. Asumir responsabilidad significa ser consciente de la multitud de opciones que tienes en cualquier situación. Darte cuenta que a lo largo del día puedes elegir cómo sentirte. Cuando se te presente una situación difícil en tu vida, puedes pensar  "Puedo elegir pensar otra cosa" La elección es tuya. 
Este es uno de los temas (Responsabilidad)   que vemos y profundizamos en el curso:

 "APRENDIENDO A VIVIR EL PRESENTE". 
7.- Con el propósito de ayudarte a ir  tomando control de tu vida y que puedas ver que puede ser plena y maravillosa, si te decides a tomar el control de ella.
Aprender a asumir la responsabilidad requiere conocimientos y práctica, ya que somos expertos en hacernos las víctimas.

Lo importante es que tomes la desición de iniciar tu proceso de hacerte responsable de tus emociones y tomar el control de ellas para regresar a tu estado natural de FELICIDAD del cual te saliste.